La red social, la latencia y ser uno solo


Puse La red social mientras planeaba tareas. Es curioso ver cómo en la pantalla nace todo un imperio mientras yo, a este lado, intento que mi propio proyecto no se caiga a pedazos.

Planear a solas

Me he dado cuenta de algo: sin un plan concreto, iterar cuesta muchísimo. Estar dando vueltas hasta que algo guste es agotador, sobre todo cuando el proyecto está en uso constante y no te puedes permitir romper nada.

De hecho, escribiendo esto recordé una idea que llevo tiempo posponiendo: automatizar las copias de seguridad cada cierto tiempo. Es de esas tareas que no parecen urgentes… hasta que lo son.

Uno contra los gigantes

A veces me siento cansado porque el sitio no es como lo imagino. Miro aplicaciones como monday.com y pienso: «quiero que se sienta así de pulido». Y entonces recuerdo que ellos son un equipo enorme y yo soy… solo yo. Jajaja.

Sé que por dentro no todo está perfecto. Vivo intentando mantenerlo a flote para que la deuda técnica no me alcance. Es una carrera rara: avanzas construyendo cosas nuevas mientras sostienes con las manos lo que ya existe.

La latencia fantasma

Últimamente me ronda una obsesión: la lentitud de algunas peticiones. No sé dónde está el problema. ¿El código? ¿La base de datos? ¿El servidor? No me gusta que los tiempos de respuesta sean tan largos, así que voy a seguir buscando hasta dar con ello.

Tengo la corazonada de que es dónde está alojado todo. Pero migrar me da respeto: no sé cuánto tardaría, así que por ahora lo dejo aparcado. Aun así, esa vocecita insiste. Ya veremos.

Seguir iterando

Al final, esto va de eso: seguir iterando. Anotar las ideas antes de que se escapen, resolver los cabos sueltos poco a poco y aceptar que un proyecto de una sola persona avanza al ritmo de una sola persona.

Pero avanza. Y eso ya es algo.